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Road Test de autos importados en el mercado argentino

Por Gustavo Ernesto López
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Mercedes Benz SLK 55 AMG - 2005

 

"Pace car" de calle

 

Revista Auto Test Nro 181. Noviembre de 2005

 

En su versión más radical, el compacto roadster alemán se convierte en una bestia mecánica que permite disfrutar a cielo abierto. El auto de seguridad de la F1 llega a la Argentina demostrando lo que AMG es capaz de hacer sobre cualquier modelo. Altas prestaciones y un carácter de aquellos

Antes de comenzar la prueba de un auto tan especial como este SLK, uno consulta los datos del fabricante corroborando potencia y torque, peso, relaciones de caja, rodado y todo lo necesario para tener una idea más detallada de lo que tenemos en nuestras manos. Luego coordinamos más o menos (más menos que más) cuándo y dónde haremos pruebas y fotos, la cantidad de páginas y otras cuestiones menores. Todo parece profesional, o al menos periodístico.
Pero imagínese llegar a un autódromo con un descapotable de 360 CV, acelerar a fondo el motor V8, mirar el humo del caucho por el espejo y dejarse ensordecer por el ronco bramido de sus cuatro escapes mientras aceleramos a fondo, pasando los 100 km/h en apenas 5 segundos y dando pleno "gas" hasta llegar a la primera curva, donde frenamos mucho antes de lo que nos permitirían los potentísimos frenos, y luego la curva, momento en que el auto, con su eficiente chasis, sorprende al conductor, casi burlándose de él. La adrenalina sube y la excitación también; pasan una y otra vuelta y lo único que le importa al poseído conductor es acelerar, frenar y doblar. Nada más: ni nota, ni fotos ni nada ...No molesten.

¿Qué es AMG?

Este demonio mecánico de Mercedes es uno de los últimos exponentes de AMG, su división deportiva. Esta firma nació en 1967 como un proyecto independiente de dos socios, Werner Aufrencht (la A de la sigla) y Eberhard Melchor (de aquí la M). La G corresponde a Grossaspach, la localidad de nacimiento del primero. Desde hace años las versiones AMG son sinónimo de poder y sofisticación deportiva. Las hay para cada modelo de Mercedes, ya sea un sedán de cuatro puertas, una coupé o un 4x4 (sí, el Clase G también tiene versión AMG). No sólo se destacan por las diferencias estéticas y aerodinámicas, sino por sus trabajos en el chasis y, sobre todo, por el desarrollo de sus motores. Estos son ensamblados manualmente por un especialista que al concluirlo dejará su firma estampada en el metal.
El SLK, como dijimos en la prueba del 200 Kompressor, es un roadster compacto, de líneas muy sugestivas, liviano y con una de las estructuras más rígidas en su clase. No es casualidad entonces que pueda recibir este motor V8 de 5,4 litros, con aspiración normal y 360 CV, que se asocia a la eficiente caja automática 7G-Tronic de siete relaciones y, por supuesto, la tracción es a las ruedas traseras. También el torque de 52 kgm y una relación peso-potencia de apenas 4,32 kilos por caballo de fuerza nos adelantan su poderío y deportividad, con prestaciones reales casi calcadas de las de los más potentes aunque también más pesados AMG, como el CLS, SL y E 55, con este mismo motor pero de 476 CV, compresor de por medio.


La plancha tiene un impactante diseño y tanto la terminación como los materiales utilizados son de primera calidad

Feeling deportivo

Sólo para dos personas, el habitáculo del SLK es tan pequeño como el de un Audi TT o Porsche Boxster. Butacas duras y bien bajas, piernas estiradas y volante alto y vertical, con botones al dorso para accionar la 7G-Tronic sin recurrir al selector. Cuero en dos tonos, materiales de la mejor manufactura y un rico equipamiento que contempla incluso accesorios poco asociados a un deportivo: reproductor de DVD, sensores de estacionamiento y control de crucero. Como detalle sofisticado, el Airscarf, una especie de bufanda de aire caliente que sale de los apoyacabezas para calentarnos la nuca si llevamos el techo abierto y hace frío.
Las vistosas llantas de 18 pulgadas y las visibles tomas de aire no hacen alarde en vano. Estamos ante un deportivo de ley, al que podemos ver, diferencias más o menos, girar en cada GP de F1 como auto de seguridad.
El sonido del motor no es broma, como tampoco las aceleraciones, aunque en éstas es mejor dejar la caja en el modo automático ya que, como todas las de convertidor de par, tiene un leve retardo, qué en el modo manual nos obliga a pulsar el botón unas 300 ó 400 rpm anticipadamente para no llegar al corte de inyección (6.500 rpm) y perder tiempo. Son más rápidas las cajas mecánico-secuenciales (como la SMG de BMW o la DSG de Audi), pero justo es decir que las siete marchas muestran un escalonamiento óptimo y siempre se ofrece el cambio justo para cada tarea. Y en el tránsito o utilización normal, esta caja es una dulzura, sin tironeos ni acoples bruscos, uno de los argumentos de Mercedes-AMG para defenderla, porque no todo el tiempo se usará el auto en un circuito.


Balcarce a disposición

No busqué bajar tiempos en el "Juan Manuel Fangio", pero sí encontrar los límites del auto, tratando de no llegar primero a los propios. Una vez que nos familiarizamos con el "timing" de la caja, todo se hace muy rápido, se dobla agresivamente y se frena fuerte. Sus acotadas dimensiones le aportan una envidiable agilidad y parte del buen trabajo va a cuenta de la dirección, directa y firme, de lo mejor. Se deja manejar muy fácilmente y el control de tracción / estabilidad (ESP) permite algún deslizamiento sutil, pero es tanta la potencia enviada a las ruedas que la censura llega inmediatamente. Desconectándolo hay que ser muy extremadamente sutil con el acelerador, porque de lo contrario inmediatamente estaremos deslizando el tren posterior. Esto puede ser muy divertido en las salidas de las curvas, pero muy peligroso en los mixtos, donde se cambia de apoyo a alta velocidad. En estas condiciones solicita el currículum al conductor.
Un autódromo libre no se consigue todos los días. Y menos si andan girando dos bestias más (me refiero a los autos, no a los conductores). En eso se cruza Figueras con el 911 Carrera S acelerando a pleno. Para el SLK no es difícil seguirle los pasos. De hecho, no se le despega. Si la contienda fuera en una autopista alemana, el Porsche se reiría a carcajadas del limitador del Mercedes, clavado en 253 km/h. De todas maneras, eso no es tan importante ya que en casi ningún lado se pueden alcanzar esas velocidades, pero sí acelerar y doblar como con un auto de carrera.
EL SLK ofrece un aceptable confort de marcha y docilidad en la ciudad, donde el motor apenas ronronea, y puede ser muy relajante para pasear descapotados a ritmo tranquilo. Eso sí, vamos a llamar un poco la atención si es en un lugar concurrido.
Recorrimos casi 2.000 kilómetros con este AMG. En alta velocidad no oculta el sonido del motor y muestra uno de sus puntos a mejorar: las indeseables filtraciones de aire en la articulación del techo. También se escuchan el rodamiento y el motor, pero eso es parte de la mística deportiva. Si quiere silencio, cómprese un S 500.
Un V8 de 5,4 litros requiere una alta cuota alimentaria. En este caso, de 16,6 litros cada 100 km en ciudad y 11,2 en ruta a 120 km/h. En utilización deportiva o altas velocidades, los registros no bajan de 20 litros. Son cifras altas que difícilmente preocupen económicamente al usuario, pero quizá sí lo logra la limitada autonomía con su tanque de 70 litros.
No hemos dicho nada del equipamiento de seguridad, pero como se imaginará tiene airbags frontales y laterales, ABS, distribuidor de presión, servofreno de emergencia, luces bi-xenón, etc. Todo lo que se espera de un auto de este nivel, con un precio tan elitista como su propuesta: 120.000 dólares llave en mano.
Es un dineral, pero créame que estará bien invertido. La diversión está asegurada.

Por Matías Antico
Fotos Miguel Tillous

Características técnicas

Motor

Naftero, delantero longitudinal. 8 cilindros en V a 90 grados. Cilindrada 5.439 cm3. Diámetro por carrera 97.0 x 92.0 mm. Distribución por un árbol de levas a la cabeza por bancada comandado por cadena. 3 válvulas por cilindro. Alimentación por inyección electrónica multipunto y doble encendido. Refrigeración líquida con electroventilador. Capacidad 11 litros. Circuito de lubricación de 7.5 litros. Relación de compresión 9.0:1. Potencia 360 CV a 5.750 rpm. Par motor 52 kgm a 4.000 rpm

Transmisión

Tracción trasera con ESP. Embrague convertidor de par. Caja automática de 7 marchas con las siguientes relaciones. 1era 4.38; 2da 2.86; 3era 1.92; 4ta 1.37; 5ta 1:1; 6ta 0.82; 7ma 0.73. Marcha atrás 3.90

Dirección

A cremallera con asistencia progresiva. Diámetro de giro 10.6 metros

Frenos

A disco servoasistidos ventilados perforados en las cuatro ruedas. Diámetro de los discos: 340 mm adelante y 330 mm atrás. Con ABS y BAS

Suspensiones

Delantera. Independiente tipo McPherson montada en chasis auxiliar, barra estabilizadora, resortes helicoidales y amortiguadores bitubulares.
Trasera. Independiente tipo multibrazo, barra estabilizadora, resortes helicoidales y amortiguadores bitubulares

Neumáticos

Pirelli P-Zero Rosso. Delanteros 225/40 x 18". Traseros 245/35 x 18". Llantas 7.5 / 8.5 J

Carrocería

Roadster con techo rígido variable. 2 plazas. Coeficiente Cx 0.32, 0.37 (techo abierto). Peso oficial 1.540 kg. Tanque de combustible de 70 litros. Baúl 300 / 208 (techo abierto) dm3. Largo 4.087 mm Ancho 1.794 mm Alto 1.271 mm Entre ejes 2.430 mm. Trocha delantera 1.524 mm Trocha trasera 1.549 mm

Precio

u$s 120.000-

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CONCLUSIONES

A favor

  • Motor exquisito
  • Aceleraciones
  • Eficiencia del chasis
  • Diseño y estilo
  • Nivel de seguridad

En contra

  • Retardo de la caja
  • Ruidos aerodinámicos
  • Visibilidad limitada
  • Dirección algo pesada
  • Precio elitista

VELOCIDAD MÁXIMA 253.000 Km/h
En 5ta

ACELERACIÓN

0 - 100 Km/h

5.05 s

0 - 1000 metros

23.88 s


FRENADO

100 Km/h a 0

36.8 m

140 Km/h a 0

68.9 m


CONSUMO
l/100 Km
Aut (Km)
Urbano
16.6
421
Mixto
12.7
551

VELOCIDAD MÁXIMA EN CADA MARCHA

1era

51 km/h a 6.000 rpm

2da

79 km/h a 6.000 rpm

3era

117 km/h a 6.000 rpm

4ta

165 km/h a 6.000 rpm

5ta

218 km/h a 6.000 rpm

6ta

255 km/h a 5.500 rpm

7ma

255 km/h a 4.900 rpm



Las llantas son de 19 pulgadas


La caja de cambios es automática de siete marchas


Llantas de 18 pulgadas para el SLK


La caja SMG se acciona desde el selector o desde las levas detrás del volante


El motor encapsulado esconde el V10 de 507 CV


El display del ordenador es muy visible y de accionamiento intuitivo


Motor V8 de 5.5 litros y 360 CV potenciado por AMG

Vea también

Mercedes Benz SLK 200 Kompressor

Road Test del Mercedes Benz SLK 200 Kompressor
Revista Parabrisas Nro 310. Agosto de 2004

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