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Con la llegada del DB9, Aston Martin ha puesto en marcha un proceso mediante el cual pretende transformarse, de alguna manera, en una marca más popular sin perder por ello su sello de exclusividad. No en vano el sustituto del DB7 es un deportivo que está a la última en todo y que no tiene complejos para enfrentarse a lo más granado de la categoría Gran Turismo con la Ferrari 575 Maranello y la 612 Scaglietti en el punto de mira sin perder de vista al Mercedes SL600.
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Tan seguros están en Newport Pagnel de las posibilidades de este modelo, que desde junio a final de año pretenden superar las 2.000 unidades, algo más del doble que el DB7 el año pasado. Pero los planes de expansión de la mítica casa británica no acaban ahí, ya que el próximo año aparecerá el "baby" Aston. un deportivo de menores dimensiones construido a partir de la plataforma del DB9 y equipado con un motor V8 con el que entraría en competencia directa con el Porsche 911 ya que su precio rondará los 100.000 euros. Con la puesta en escena del DB8 (así se terminaría llamando), la producción total de la marca llegaría a las 5.000 unidades / año.

La calidad de terminación y los materiales utilizados ponen al DB9 entre los mejores de su categoría
Todo mejor
Aunque es más estilizada y moderna, la carrocería del DB9 conserva el estilo y la imagen clásica de las últimas creaciones de la marca. De todas formas la imagen tradicional es solo un espejismo ya que el nuevo modelo derrocha tecnología por los cuatro costados. Prueba de ello es que el monocasco está realizado íntegramente en aluminio, la estructura de las puertas está reforzada con titanio y los elementos que componen la carrocería se han construido en material sintético, a excepción del techo que también es de aluminio.
Con esto se ha conseguido mejorar en forma considerable la rigidez torsional del chasis de acero del DB7 y también se logró reducir el peso en el orden de los 70 kilos, a pesar de que se trata de un auto significativamente más grande ya que es 31 mm más largo, 45 más ancho, 80 más alto en tanto la distancia entre ejes creció 149 mm y las trochas delantera y trasera 48 y 22 respectivamente. 
V12. Seis litros de cilindrada que entregan 450 CV a 6.000 rpm, características que le permiten una velocidad máxima superior a los 300 km/h
Las novedades no terminan aquí. La caja de cambios ha sido ubicada en posición transaxle pegada al puente trasero, obteniendo así una distribución de peso mucho más equilibrado del 50% entre ambos ejes. De todas formas el peso total del DB9 sigue siendo bastante elevado ya que en orden de marcha la balanza acusa 1.775 kilos.
En materia de suspensiones, también adoptó lo más sofisticado, como si se tratara de auténtico auto de competición. En ambos trenes se recurrió a un diagrama de paralelogramo deformable y todos los elementos que la componen son de aluminio. Lo menos novedoso es el motor V12 de 6 litros que lo anima, tratándose del mismo propulsor del Vanquish aunque con 450 CV en lugar de 466 CV.
Volviendo a la caja, es ZF automática de seis marchas similar a la que utilizan la Serie 7 de BMW y el Jaguar XJ, disponiendo de un sistema de accionamiento secuencial con levas al volante desarrollado por Aston Martin. La palanca tradicional se sustituye por una serie de teclas y botones alojados en la consola central que hace el manejo más sencillo. Recién en 2005 se ofrecerá una versión con caja manual de seis marchas.
El habitáculo es algo más amplio que el del DB7, pero es evidente que el aprovechamiento del espacio es un factor que pasa a segundo o tercer plano en este modelo. Prueba de ello es que las plazas traseras sólo son aptas para niños de corta edad, aunque eso sí, vienen muy bien para transportar equipaje dado que el baúl es netamente simbólico.
Aunque la visibilidad no es muy buena, el puesto de conducción está bien resuelto y no hay problemas para conseguir una postura óptima gracias a las amplias posibilidades de regulación que ofrecen la columna de dirección y la butaca tapizada en delicado cuero Connolly. El mismo material reviste las puertas y la plancha en el que también se dan cita maderas de caoba, aluminio pulido y alfombras de pura lana. Con todo esto no es extraño que al volante de este pura sangre se respire un ambiente elegante y distinguido pero a la vez muy deportivo. 
Máxima excitación
La cosa se pone interesante cuando tras conectar el contacto se pulsa el botón de puesta en marcha. El motor cobra vida rápidamente emitiendo un sonido que fluye por los escapes y es capaz de poner los pelos de punta a cualquiera. Una vez en ruta, si se pisa el acelerador sin contemplaciones, se puede comprobar todo lo que son capaces de entregar los 450 CV. Si bien el peso es bastante elevado, el poderío mecánico es descomunal. No sólo ofrece potencia a mansalva sino que gracias a las astronómicas cifras de par que desarrolla en toda la gama de revoluciones, responde con total consistencia pero con gran suavidad y sin titubeos desde el arranque hasta el corte de encendido, que se produce en torno a las 6.500 rpm.
Si el motor reporta todo tipo de satisfacciones, no se puede decir menos del cambio automático que incorpora. En este caso hay que reconocer que los técnicos de Aston Martin han obrado milagros para conseguir que la ZF con convertidor de par y seis marchas logre un funcionamiento deportivo, que poco tiene que envidiarle a las cajas manuales piloteadas tipo F1 que Ferrari utiliza en sus modelos.
Si se acciona en forma manual por medio de las levas ubicadas tras el volante, la transmisión acata con gran rapidez y fidelidad las órdenes que recibe del conductor. De esta manera se puede circular en 6ta a poco más de 1.000 rpm y sentir cómo recupera el V12 cuando se pisa el acelerador a fondo. Con todo esto no es de extrañar que ni siquiera la clientela más deportiva eche de menos la caja manual que aparecerá el próximo año. 
Elegancia. El remate del sector posterior es musculoso y a la vez elegante
Con una velocidad máxima de 300 km/h y una aceleración 0-100 km/h en 5,1 segundos, queda claro que el nuevo DB9 es un auténtico misil sobre ruedas, sin llegar a ser un deportivo extremo, algo que tampoco pretende. Lo que Aston Martin ha buscado con el DB9 es un GT con fabulosas aptitudes ruteras, que sea noble y fácil de conducir disfrutando un equilibrado confort de marcha. No obstante el usuario más radical no se verá defraudado, ya que gracias al elaborado chasis y una puesta a punto muy lograda, muestra una eficiencia endiablada y un alto placer de conducción. Sin duda su terreno favorito son las vías rápidas y de asfalto parejo, donde se puede circular a velocidades de vértigo con total seguridad. Sin embargo, también se desenvuelve con soltura en caminos sinuosos, topografía en la que manifiesta su agilidad y poder frenante.
Muy
bien regulado el sistema de control de estabilidad y tracción que permite un leve e inofensivo deslizamiento del tren trasero cuando se intenta aprovechar el potencial disponible. Pero si lo que se busca es poner en práctica la técnica del derrape controlado y aprovechar a fondo las posibilidades que ofrece el eficaz autoblocante, siempre queda la alternativa de eliminar las ayudas electrónicas y divertirse de lo lindo, aunque esto quede reservado para los más avezados porque las reacciones son un tanto bruscas.
Como corresponde a una pieza de alta costura de afamado diseñador, el Aston Martin DB9 se monta y se pinta a mano sin que intervengan ningún tipo de robots. Por estas razones no es de extrañar que su precio en Europa supere los 167.000 euros, algo así como 200.000 dólares.
Por Juan Collin
Fotos Pacheco (MPIB)
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Características técnicas |
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Motor |
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Delantero longitudinal, refrigerado por agua con radiador de aceite. 12 cilindros en V. Cilindrada 5.935 cm3. Diámetro por carrera 89 x 79.5 mm. Distribución por dos árboles de levas a la cabeza por línea de cilindros comandados por cadena, 48 válvulas. Alimentación por inyección electrónica secuencial Visteon PTEC. Relación de compresión 10.3:1. Potencia máxima 450 CV a 6.000 rpm. Par motor 58 Kgm a 5.000 rpm |
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Tracción trasera con control electrónico y diferencial autoblocante. Caja automática ZF transaxle de 6 marchas |
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Delantera y trasera. Independiente de dobles trapecios formando paralelogramos deformables en ambos trenes. Barras estabilizadoras, resortes helicoidales y amortiguadores telescópicos |
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Frenos |
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A discos ventilados en las cuatro ruedas (355 / 330 mm) y ABS |
Dirección |
A cremallera asistida con sistema progresivo |
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Neumáticos |
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Bridgestone Potenza en medida 235 / 40 x 19" (adelante) y 275 / 35 x 19" (atrás). Llantas de aleación 8.5 / 9.5 J |
Carrocería |
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Monocasco Gran Turismo 2 puertas. Peso 1.775 Kg. Largo 4.700 mm Ancho 1.870 mm Alto 1.320 mm Entre ejes 2.740 mm Trocha delantera 1.570 mm Trocha trasera 1.560 mm |
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VELOCIDAD MÁXIMA 303.000 Km/h

El instrumental brinda completa información y está respaldado por un ordenador de a bordo

Navegador: Se esconde en la parte superior de la plancha y dispone de funciones múltiples



El estricto control final está realizado por personal especializado. Una gran parte del trabajo de ensamble se hace de forma manual, al viejo estilo de la emblemática marca británica
AUNQUE MUCHO MAS ESTILIZADA Y MODERNA, LA CARROCERIA DEL DB9 CONSERVA EL ESTILO Y LA IMAGEN CLÁSICA DE LAS CREACIONES DE LA MARCA 
El arranque es a botón

Las llantas tipo multirrayos son de generosas 19 pulgadas

SU PRECIO DE VENTA EN EUROPA ESTA EN EL ORDEN DE LOS 200.000 DÓLARES Vea también
Prueba del Aston Martin DB5
Revista
Autocar (Inglaterra). 18 de septiembre de 1964
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