En la carrocería es donde se presentan las mayores novedades y, como siempre, donde más se destaca es en la trompa, que muestra el nuevo aire de familia de Fiat inaugurado por el Grande Punto (modelo que está al llegar). Con una parrilla adelantada respecto de la línea de faros y proveniente de un volumen en el capó, continúa hasta el paragolpes logrando una imagen moderna y agresiva. En los laterales muestra líneas más tensas y definidas que se conjugan con un volumen engordado en los guardabarros "plantan" mejor en términos visuales.
Totalmente renovada también la zona trasera. Con los faros en posición horizontal, da la sensación de haber ganado bastante más que los 6 milímetros de ancho que suma con respecto a la versión anterior. El largo es 20 mm mayor y la "cáscara" totalmente nueva, pero no debemos olvidar que su plataforma se mantiene sin cambios y no esconde ciertas limitaciones en sus medidas y en ambos esquemas de suspensión.
Al igual que en el modelo precedente, la versión R se muestra como la más deportiva . Este Palio se "lookea" con colores vivos complementados por franjas identificatorias en los laterales y portón trasero, ambos con la gran inscripción "1.8R". Las llantas de 15 pulgadas, la puntera de escape cromada y el alerón completan el un llamativo conjunto que no pasa desapercibido y se lleva las miradas, sobre todo de los más jóvenes.

Ambiente diferenciado
Al subir al nuevo 1.8R notamos un tratamiento especial de algunos ítems como volante forrado en símil cuero con costuras rojas, combinación que se repite los fuelles del selector y el freno de mano. Combinan perfectamente con el tapizado, con textura original y de buen gusto.
La pedalera es otro de los detalles deportivos, y digo apariencia porque en la práctica es chica y están demasiado juntos el embrague y el freno. Nueva tipografía para el instrumental, con números que van creciendo en progresión, y buena retroiluminación en tonalidad roja con agujas en un blanco azulado que contrastan muy bien.
Al sentarse al volante, la crítica de siempre: la butaca es excesivamente alta y no cuenta con regulación. Los conductores que ronden el metro - ochenta ya estarán rozando la cabeza contra el techo. Además, los apoyabrazos, el selector y el volante quedan bajos. Lo mismo sucede para el volante, sin regulación en profundidad (sólo en altura), que se suma a la pedalera poco profunda. Poco acorde con el espíritu deportivo que busca transmitir
Como contrapartida, la habitabilidad es correcta, al igual que la visibilidad y la ubicación de los diferentes comandos. En el caso de este tres puertas, se complica el un poco el acceso a las plazas traseras, cuyo asiento también está bastante alto. Con práctica apertura interna, el baúl pierde 15 litros respecto del 1.4, quedando en 275, capacidad lógica para un modelo de sus dimensiones
En general está bien equipado, con cierre central y alarma (ahora en la misma llave), pack eléctrico, aire acondicionado, dirección asistida, MP3, ordenador, doble airbag y ABS como los accesorios destacados en materia de seguridad. En cuanto a la terminación, muestra encastres mejorables en la zona de la guantera y consola, y algunos materiales poco convincentes . Pero en líneas generales está bien presentado y no se manifestaron ruidos molestos en el interior, lo que habla del correcto ensamblaje.

Made in Powertrain
El conocido motor de origen GM ha recibido unos trabajillos que elevaron su potencia a 110 CV. Sin ser de los más modernos, se siente más a gusto en la gama media del cuentavueltas y manifiesta un funcionamiento muy suave. Cierta rumorosidad sería criticable en una versión “normal”, pero en este R es un atractivo. El rigor del Correvit arroja buenos números, tanto en aceleración como velocidad final. Y en la práctica se lo siente más ágil y con mejor respuesta que similar propulsor montado en un Corsa II o una Meriva. Su punto flojo es el consumo, bastante alto en ciudad, aunque su voracidad se evidencia a altas velocidades.
En cuanto a transmisión se puede decir que tracciona parejo y las relaciones de la caja son acordes al rendimiento del motor, pero el selector no es amigo de los apuros y es, como siempre, de tacto gomoso.

Plazas traseras de capacidad lógica
En el Palio R las suspensiones están adecuadas a la tendencia deportiva del auto, con menor despeje al piso y suspensiones un poco más firmes. El cambio le sienta bien sobre todo en curvones o en bruscos cambios de dirección. En el empedrado puede parecer apenas áspero pero no es preocupante. Sigue siendo un poco rolador, pero mucho menos que sus hermanos de gama.
Para detenerlo contamos con la asistencia de un ABS que no interviene hasta que no sea realmente necesario. Con discos adelante y tambor atrás, para derecho y en distancias normales, con un pedal de fácil dosificación.
En conclusión, a 41.400 pesos y con garantía por un año, el nuevo Palio R cuenta con argumentos de peso para seguir compitiendo en el segmento más luchado del mercado frente a rivales como el Clio, el nuevo Fiesta, el Corsa II e incluso el 206, sin olvidar al Citroën C3. Los más de 2 millones de unidades vendidas en los mercados donde se comercializa lo avalan.
Por Diego Porciello