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Aunque pequemos de reiterativos, insistimos: los "cabrio" son una moda. Una moda que como todas, tiene sus días contados hasta que otra la reemplace. Nadie puede discutir que un automóvil convertible es mucho más potable en un país como Brasil o Costa Rica que en Estados Unidos. Sin embargo, el furor de los "cabrio" es similar en ambos mercados.
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Argentina, más cercana a las medias térmicas de Brasil que de USA, nunca se caracterizó por su receptividad a ese tipo de automóviles. Todos recordamos -los que importaron ese tipo de autos mucho más- que durante los meses de "bonanza" de Martínez de Hoz, se vendía cualquier cosa que fuera foránea, menos los convertibles que se pasaron meses en las puertas de las agencias hasta que encontraron su correspondiente "novio".


Buen comportamiento en lo veloz. Es en las curvas rápidas (de tercera en más) donde el XR3 se siente más cómodo pese a la suspensión algo mullida para un deportivo
Pero los"cabrio" son otra cosa. Cumplen una doble función: la de auto convencional con capota cerrada y la de "cielo abierto" con sólo oprimir una tecla, como en el caso de este Ford Escort 1.8-XR3 importado por Autolatina.
Nadie duda que el mercado es limitado y el precio alto. Pero ese segmento es capaz de pagar ese precio sin inmutarse, por el simple hecho de gozar unos pocos días por año de la experiencia de viajar "cara al viento".
Lo cierto. es que tras muchas demoras por papeleos de Aduana, los Escort XR-3 Cabriolet, llegaron a la Argentina, provenientes de Brasil, equipados con el mismo motor 1.8 de Volkswagen que conocemos y con algunas leves modificaciones respecto a la versión local. 
La importancia de la novedad
¿Es lindo? ¿Está logrado? ¿Le queda larga la cola con la capota rebatida? Partiendo de la base de un Escort, no es fácil obtener un resultado final satisfactorio o mágico. Con techo se muestra más coherente a nivel estético que sin él, pues en estas condiciones aparece un habitáculo limitado y un tercer volumen demasiado exagerado.
Sin embargo, más allá de los análisis, el Cabrio de Escort es un auto que llama la atención del usuario, que se detiene a mirarlo y que sería meta de muchos que por razones prácticas, jamás se atreverán a comprarlo. Los que pueden disfrutarlo -jóvenes que apenas superaron la adolescencia- se darán de bruces contra la realidad de su precio inaccesible.. Como dijo hace años un amigo alemán de la Opel de Russelsheim: "Un Porsche es un auto ideal para los que tienen 24 años pero no disponen del dinero para comprarlo. Cuando llegan a tener lo que vale un Porsche ya no pueden disfrutarlo".
Salvando las distancias. las economías y la mentalidad de germanos y argentinos. la cosa es más o menos similar. 
Sentarse al volante equivale a tomar conciencia de la importancia de que la butaca sea regulable en altura. El asiento del conductor puede ser modificado en su posición por medio de tres comandos: altura, distancia del volante e inclinación del respaldo. Pero también se manifiestan dos puntos discutibles: el diámetro extremadamente pequeño del volante (sin servodirección) y lo angosto del respaldo con forma de pétalo.
Sea usted bajo o alto, llegara a una
solución para ubicarse correctamente frente al volante pero en maniobras de estacionamiento recordará las virtudes de los sistemas hidráulicos ("No hay lugar donde ponerlo aseguran los que saben").
 El resto (comandos, pedalera, selector de cambios, consola central, etc.) mantiene los alojamientos que conocemos en nuestros Escort 1.6 y 1.8. Todo está a mano y sólo es cuestión de habituarse a su accionamiento y características.
Los tapizados son similpana de gusto discutible (muy brasileños) pero para nada agresivos. El instrumental es el mismo que conocemos con alguna que otra luz extra (reserva de combustible. por ejemplo y puertas abiertas). En lo que respecta al espacio interior se muestra mucho menos generoso que el Escort de cuatro puertas. ya que por tratarse de una cupé, los asientos traseros no alojan con comodidad a dos eventuales pasajeros.
La tecla clave
Las quejas más conocidas de quienes poseen automóviles convertibles tipo "cabrio", es el de la capota. Hasta el elegante y versátil Miata de Mazda, utiliza el sistema manual para colocarla o quitarla. En cambio, la XR-3 de Ford dispone de un método hidráulico que hace del "quita y pon" una operación simple de apenas 20 segundos de duración. Basta con accionar manualmente dos manijas (trabas) internas y el proceso corre por cuenta de la tecla ad-hoc.
En lo referente a visibilidad, 180° adelante es similar a la del Escort berlina de techo duro. De allí hacia atrás, las cosas cambian pues está limitada por ventanillas posteriores de menor superficie y luneta (térmica) de tamaño reducido. La climatización es exactamente igual a la de "nuestros" Escort tanto en lo que se refiere a calefacción, ventilación o aire acondicionado. 
Vista del habitáculo con escaso espacio para cuatro personas (es un cabrio ...)
El equipamiento es completo, excepción hecha de la dirección (necesita servoasistencia, pasando por alto el problema práctico de su implantación). Trabas centrales de puertas (no dispone de apertura a distancia), espejos eléctricos de comando interior, levanta-vidrios. aire acondicionado. etc.: hablan de una dotación importante para autos de este segmento.
Un motor noble
Cuando realizamos el RT del Escort-1.8 manifestamos que estábamos en presencia de "uno de los mejores motores de la industria nacional-. Por tratarse de un propulsor similar, nada modifica lo mencionado.
Es elástico ante solicitudes intempestivas a partir de las 2.000 rpm en cualquier cambio y brioso en toda la gama.
Con capota está en el orden de los 175-180 km/h y en los 11 segundos 0-100 km/h. Todos valores más que satisfactorios para un 1.8 litros alimentado a carburador en lo que se refiere a velocidad máxima, reprise y aceleración.
No lo es tanto a nivel consumo / promedio donde más allá de los 120 km/h se muestra algo voraz. Tanto la transmisión como el comando de caja se manifestaron correctos aunque la 5ta marcha está muy cercana a la línea de la 3era velocidad. 
La XR3 se mostró vivaz y con reacciones briosas ante el llamado del acelerador, en cambio es algo limitada en lo que se refiere a maniobrabilidad debido al volante de diámetro exageradamente chico (no posee servoasistencia)
Volante chico, esfuerzo grande
Ya el del Escort nacional es de diámetro chico. Este es aún menor, con cuerina perforada (al estilo MB) en el sector donde descansan las manos del conductor. Agradable de aspecto y de buen "grip" pero de aro pequeño, lo que equivale a un esfuerzo más allá de lo normal en maniobras de estacionamiento. Probablemente, con el que equipa la versión local, la cosa mejora.
Como en el caso del "nacional", la respuesta de todo el sistema de dirección a la reacción del auto es lenta. El tren delantero, lleno de bujes de goma, amortigua y dilata la respuesta. Por un lado logran el deseado confort de marcha. Por el otro, limitan la conducción veloz a un "llamado anticipado" para que todo se acomode y el auto doble por donde y como uno quiere.
Los frenos, al cabo de pocas centenas de kilómetros en este fugaz contacto, no demostraron falencias y se comportaron de forma similar al del Escort-1.8 que RT evaluó en enero de este año. 
Cuando ser "blando" no es bueno
Crear un "cabrio" es pensar en lo deportivo, en el uso exigente. Por consiguiente, hay que dotarlo de neumáticos de perfil bajo (60) sin olvidar una suspensión adecuada. Pero es éste último punto donde el Escort XR-3 flaquea. Un neumático de talón bajo, se pone de acuerdo sólo con una suspensión deportiva, rígida, de respuesta franca tanto a la expansión como a la compresión. En esas condiciones afloran las virtudes de un ''cabrio". Pero si lo dotamos de esos neumáticos y utilizamos una suspensión convencional, mullida, que copia con cadencia, todo lo demás pierde su encanto.
Por supuesto que logra su cometido en las calles de Buenos Aires, donde los pozos, las irregularidades, los "serruchos" y demás, atentan contra una suspensión más tensa.
¿Qué se consiguió? Que el señor aburguesado obtenga un andar confortable en ciudad. Y que el conductor con tendencias deportivas se encuentre con un auto al que "hay que anticiparle las maniobras" para que responda como uno quiere. ¿A quien de los dos
va dirigido el XR-3 de Escort? Es una respuesta que debe venir de Brasil donde las características del automovilista medio son diferentes. Allí, el tránsito es veloz, los "picadores" de semáforos. están en su salsa y en ruta abierta pocos superan los 120 km/h. Dos mentalidades. Dos mercados.

No se constataron filtraciones de agua

 Plásticos "Made in Brasil"
La terminación de los autos brasileños dista bastante de la nuestra. Plásticos vibradores, de mal encastre, hacen que a poco de salir de fábrica, aparezcan los conocidos "crick-crack", imposibles de erradicar.
La terminación tampoco es de lo mejor que hemos visto en Argentina. Hay plásticos, juntas de goma y otros detalles que no demuestran esmero aunque es justo reconocer que con la capota baja y a altas velocidades (170 km/h) no se anotaron defectos de entradas de aire, o molestos sonidos aerodinámicos.
El confort de marcha en ciudad (bueno en general) no condice con sus intenciones deportivas pero es difícil saber si este es un pro o un contra, todo depende de quien maneje y cuáles sean sus tendencias. 
Baúl algo reducido
Sintetizemos ...
Una opción más en el mercado. Para una franja limitada pero existente. Que busca este tipo de automóviles. Al que no le importa el precio (elevado, sin duda). Con aspecto deportivo y para disfrutar de "cara al viento", pero sin sufrir ninguno de los inconvenientes de la lluvia debido a una capota de fácil accionamiento y cierre sumamente eficaz.
Con buenas prestaciones (en el caso de que sean necesarias), equilibrado confort de marcha, consumo adecuado y un "look" muy particular que agrada a todo el mundo. Si usted es potencial comprador de un "cabrio". aquí tiene la opción. Ford le ofrece la.XR-3 de Escort...
Por Carlos Figueras
Fotos Miguel Tillous 
En la toma de atrás se nota el carácter logrado del diseño del XR3 Cabrio, quizá más personal que de frente. Nótese el excesivo rolido de los neumáticos de perfil bajo |