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Renault 19 Cupé 16v - 1990
Los últimos serán los primeros
Revista
Motor 16 (España) Nro 346. Junio de 1990
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La frase bíblica puede aplicarse al recién llegado, al Renault 19 16V con toda propiedad. El último modelo de Renault, un deportivo de cuerpo entero que está disponible en el mercado español desde el día siete de junio, cuenta con los argumentos necesarios para ocupar un puesto de cabeza en la difícil categoría de los GT1. Su precio final debe aumentar su competitividad
El R-19 16V pone en juego un motor enérgico, una caja de cambios casi modélica, unos frenos súper eficaces y unas suspensiones que permiten rodar a un ritmo rapidísimo sin comprometer el confort de los pasajeros en ningún momento.
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La prueba del R-19 16V se ha realizado a lo largo de cientos de kilómetros por carreteras de montaña muy exigentes, por autopistas mediterráneas azotadas por el viento lateral y por tráfico urbano caótico, como es habitual en gran parte de las ciudades españolas.
La prueba se ha rematado con algunas vueltas al circuito de Calafat, vueltas cubiertas al ritmo alegre que exige un coche con pretensiones velocistas. El último componente de la gama R-19 es un familiar de corazón deportivo, un coche que permite rodar muy deprisa sin que la persona sentada a su volante deba desplegar las habilidades de un piloto profesional. La espera ha valido la pena por lo que puede decirse que el último R-19 16V será uno de los primeros modelos en el reino de los GT1. Efectividad en cualquier tipo de carretera, efectividad en cualquier tipo de conducción. efectividad es, en definitiva, la palabra clave para describir al R-19 más enérgico, un coche capaz de seducir desde el primer giro de sus ruedas por la nobleza de su comportamiento, por la potencia de sus frenos, por la precisión y suavidad de su dirección, así como por la fuerza de su mecánica, una fuerza consistente desprovista de cualquier rasgo de brutalidad. 
El R-19 se agarra a suelo como una lapa. En línea recta avanza con la desenvoltura de un misil, sin desviarse ni un milímetro de su trayectoria, incluso cuando el viento lateral sopla con violencia, mientras que en curvas sorprende por su precisión y por la prontitud de sus respuestas, virtudes que se descubren en las curvas rápidas de autopista, en las curvas de tipo medio características en las nuevas autovías, y en las curvas cerradas habituales en carreteras de montaña.
El tren delantero obedece de inmediato las órdenes dadas al volante y el coche sigue la trayectoria impuesta por el conductor sin mostrar la menor rebeldía; sólo en curvas muy cerradas es posible percibir cierta pereza del frontal, pero todo vuelve a su cauce al levantar un poco el pie del acelerador. Esa deceleración repentina no genera ninguna desbandada del tren trasero, una reacción bastante difícil de controlar que si se percibe en muchos de los dieciséis válvulas presentes en el mercado.
La suspensión del último componente de la gama R-19 tiene la rigidez necesaria para andar rápido y con plena seguridad sin que los pasajeros sufran cada irregularidad en sus espaldas. Evita los movimientos laterales, siempre molestos, y reduce al mínimo los cabeceos tanto en frenada como en aceleración. Los pasajeros de los R-19 16V viajan con el mismo nivel de confort que los pasajeros de un R-19 RTi sin ir más lejos.
La dirección del primer Renault de calle con motor de dieciséis válvulas sorprende no sólo por su rapidez, ya que sólo se necesitan tres vueltas de volante para llevar las ruedas de un extremo a otro, sino también por su suavidad, conseguida por medio de un mecanismo de servoasistencia que trabaja a las mil maravillas. 
Como una lapa. El Renault 19 16v se mueve por todo tipo de carretera con un aplomo excepcional. Da mucha confianza al conductor
Los frenos tienen la agresividad y la energía exigidas en un coche rápido; resisten bien una utilización intensiva, detienen el conjunto en distancias mínimas y el buen tacto del pedal permite dosificar la fuerza de retención con toda exactitud.
El coche de la prueba montaba el sistema antibloqueo, el ABS, un sistema cuyos resultados pueden calificarse de sobresalientes. Los frenos del R-19 16V dan confianza absoluta a la persona sentada al volante y se pueden castigar con dureza sin que el rendimiento disminuya de forma apreciable.
El motor de dieciséis válvulas puesto a punto por Renault sorprende por su gran rendimiento, es un motor ágil que sube de vueltas con facilidad y despliega su energía de una forma muy progresiva, sin tirones ni traqueteos violentos.
Los ciento cuarenta caballos mecánicos son verdaderos «pura sangre» que empujan con energía cuando el cuatro cilindros Renault se mueve en regímenes deportivos, entre las 4.500 y las 6.500 revoluciones por minuto. Esos chispazos de poder son bastante endebles cuando el motor trabaja a un ritmo más tranquilo, por de bajo de la tres mil revoluciones por minuto.
El cuatro cilindros del R-19 16V, un motor personalizado mediante un tratamiento especial a base de metales con colores chillones, funciona en medio de un
silencio casi monacal, un silencio impensable en un coche de estas características, y no genera vibraciones de ningún tipo.
El estilo agresivo del último motor Renault se pone de manifiesto no sólo en aceleraciones puras, cuando se arranca en un semáforo de forma fulgurante, sino también cuando se rueda por autovía o autopista a todo trapo. Ese empuje permite cubrir el kilómetro con salida parada en poco más de 29 segundos o superar los doscientos por hora con toda facilidad. A lo largo de la prueba cronometramos puntas del orden de los 217 por hora. Estos resultados evidencian la furia de los ciento cuarenta caballos encerrados bajo el capo delantero.
Las recuperaciones del R-19 16V son, por el contrario, bastante menos espectaculares. El motor Renault de dieciséis válvulas no tira con demasiada fuerza, se muestra un poco anémico, cuando funciona a un ritmo tranquilo. Carece de ese empuje violento que soluciona los adelantamientos más complicados sin necesidad de recurrir a la cuarta. La buena gestión electrónica del conjunto permite avanzar en quinta casi al paso de una persona sin que el motor muestre señales de enfado, tan sólo unas leves vibraciones que desaparecen en cuanto se supera la barrera de las dos mil revoluciones por minuto. 
La caja de cambios del R-19 más joven, se acciona con una precisión fantástica y tiene ese punto de dureza que adviene de las intenciones velocistas de la mecánica. Los recorridos entre las distintas posiciones son justos y los movimientos se hacen con bastante rapidez. La transmisión hace gala de un estilo alegre que permite extraer la quintaesencia del motor.
El buen emparejamiento de motor y transmisión se refleja en los consumos, muy ajustados en todas las circunstancias. En ciudad es difícil supera los diez litros a los cien kilómetros si se conduce con cierta calma. mientras que en carretera o autopista es difícil alcanzar los ocho litros a los cien kilómetros si se respetan las limitaciones genéricas de velocidad.
La postura de conducción del R-19 16V merece los mejores elogios; la colocación del volante, de la palanca de cambios y de los pedales permite una adaptación perfecta e instantánea.
Los asientos, regulables en altura, hacen gala de una buena forma anatómica,y animan a cubrir cientos de kilómetros sin descanso. El apoyo lumbar pone la guinda en un diseño previsto para una utilización deportiva a ultranza, son asientos que recogen el cuerpo con firmeza.
El cuadro de mandos es muy completo y se lee de un sólo vistazo. Las inscripciones en tono rojo favorecen la rapidez de la consulta y ponen su toque picante. La eficacia y agilidad del R-19 16V merecen la nota mágica, el sobresaliente. Por Ángel Marco
Fotos: José Robledo
Frente a sus rivales
El R-19 16V se enfrenta con la flor y nata de los GTI del momento, con automóviles rápidos, contundentes, de potencias comprendidas entre los 130 y los 160 caballos. El rey indiscutible de la categoría, el Golf GTI, ha dominado los asaltos encabezados por los Kadett GSi o por los 309 GTI. El R-19 encabeza una nuevo ataque con compañeros latinos de la talla del Tipo 16V o del 33 1.7 16V modelos bien armados para desbancar al líder. En Renault creen que el Kadett GSi 16V es su objetivo natural.
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Motor |
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Delantero transversal de cuatro cilindros en línea. Bloque de acero y culata de aleación. Distribución: Doble árbol de levas en cabeza accionado por correa dentada. Cuatro válvulas por cilindro. Cigüeñal de cinco apoyos. Refrigerado por agua. Cilindrada 1.764 cm3. Diámetro del cilindro 82 mm. Carrera 83.5 mm. Relación de compresión 10:1. Potencia máxima 140 CV a 6.500 rpm. Par máximo 16.8 mkg a 4.250 rpm. Alimentación por inyección electrónica. Combustible 97 Octanos. |
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Transmisión |
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Tracción delantera. Caja de cambios manual de cinco marchas. Embrague monodisco en seco comandado por cable. Velocidad a 1.000 rpm. 1era 8.1 km/h; 2da 13.6 km/h; 3era 18.9 km/h; 4ta 25.9 km/h y 5ta 31.5 km/h. |
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Dirección |
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De cremallera, asistida. Vueltas de volante de tope a tope 3. Diámetro de giro 10.8 metros |
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Frenos |
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Delanteros de discos ventilados. Traseros de discos. Antibloqueo de frenos Bendix (opcional). |
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Suspensión |
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Delantera. Independiente con amortiguadores hidráulicos, muelles helicoidales y barra estabilizadora
Trasera. Independiente con brazos de fundición oscilantes, amortiguadores hidráulicos y cuatro barras |
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Ruedas |
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Neumáticos 195/50 VR 15. Llantas de aluminio de 6.5J x 16 |
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Pesos y capacidades |
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Peso en orden de marcha 1.050 kg. Capacidad del depósito de combustible 55 litros. |

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