Por algún motivo alguien dijo que a los argentinos y en especial a los "países emergentes" nos gustan más los autos con baúl, es decir tricuerpos. Sin embargo, si observamos las cifras de ventas, los modelos en su versión "hatch" son muy bien recibidos. Así lo demuestran el Ford Focus o el Peugeot 307, que se han ganado un lugar en el gusto de la gente. Por eso ahora Chevrolet amplía la gama ofreciendo esta variante "corta" del nuevo Vectra.
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Con trompa Chevrolet casi sin variaciones respecto del sedán, el diseño trasero es un calco del Astra europeo. De hecho sólo tiene de Vectra el nombre ya que éste, en Europa, es un modelo de segmento superior, similar al Passat o al Mondeo. Siempre la apariencia es materia opinable pero se
ha logrado un conjunto armónico, moderno y que gusta.
Con tensas líneas ascendentes en su lateral y un techo que cae hacia atrás logra un perfil que transmite dinamismo y tanto la trompa como la cola armonizan con el conjunto. Comparado con su hermano de 4 puertas, el GT es casi 9 centímetros más corto entre eje -lo que influye negativamente en las plazas traseras- y casi 4 en el largo total.

Puesto de comando sobrio con materiales de diversas calidades
Una vez al volante nos encontramos con múltiples regulaciones manuales (de altura tipo críquet y doble ajuste de volante) que permiten encontrar la posición de manejo deseada para conductores de distintas contexturas, incluso con butacas que no ofrecen la mejor sujeción a la espalda ya que son poco anatómicas, como "planas".
Tampoco están bien ubicados algunos comandos como los del climatizador, que obliga a desviar la mirada en demasía porque está muy abajo, y en algunos casos el selector de cambios se interpone en su operación. Además la radio en esta versión no cuenta con comandos al volante y si bien los botones son grandes, también queda un poco baja.
La plancha no cambia respecto del Vectra tricuerpo y no merece críticas de mención. El interior ofrece un ambiente agradable pero la escasa superficie acristalada y los colores oscuros reinantes, hacen ver al habitáculo más chico de
lo que realmente es. La visibilidad es limitada hacia atrás a través de la pequeña luneta, pero los espejos laterales de generosas dimensiones compensan la limitación.

La habitabilidad adelante es correcta aunque la corredera podría ser más permisiva. Atrás se notan los más de 8 centímetros menos entre ejes pero a lo alto, a pesar de la caída del techo, hay una generosa distancia. Asiento cómodo con buena inclinación. Se suma al confort trasero una salida de aire y apoyabrazos central (no disponible en las
plazas delanteras). Con 345 litros, el baúl queda en desventaja frente a los 420 del Peugeot 307.
En cuanto a la terminación, vemos materiales de buena calidad como el inyectado blando de la plancha pero otros plásticos rígidos y teclas mejorables. En general se ajusta a los parámetros y estándares del Mercosur pero no alcanza el nivel de los extrazona. Se manifestaron algunos ruidos en las contrapuertas a lo largo del test pero ninguno proveniente del tablero. Los ruidos eólicos están presentes en ruta pero nada alarmante.
Teniendo en cuenta que no estamos hablando del tope de gama, se puede decir que el equipo de confort y seguridad es correcto, con climatizador automático (una vía), pack eléctrico, etc. Salvo por faltantes como el comando satelital de radio o el ordenador. Tampoco tiene techo corredizo ni cruise control pero a nivel seguridad cuenta con doble airbag, ABS y luces antiniebla delanteras y traseras entre otras cosas.

Mecánica clásica
Similar al que monta el Astra desde hace casi una década, el motor de este GT GLS es un 2.0 de 8
válvulas que eroga 116 CV, potencia más acorde a un 1.6 que para esta cilindrada. En ciudad es muy silencioso pero si pisamos el acelerador comenzará a hacerse escuchar. Es remolón a bajo régimen, se "despierta" recién a las 4.000 rpm, a pesar de que GM declara el torque máximo de 17,3 kgm a 2.400 vueltas de motor.
De una manera u otra, los valores de recuperación, sobre todo en 5ta, no son para nada elocuentes. En aceleración pura, 12,5 segundos para llegar a 100 km/h y 33,4 para los 1.000 metros son coherentes para su relación peso - potencia. El consumo sólo es correcto si se maneja con suavidad. Ante la mínima exigencia se dispara a registros elevados, limitando la autonomía.
La caja de 5 marchas está relacionada algo larga y la quinta es una sobremarcha ya que se obtiene prácticamente igual valor de velocidad máxima pero con 1.400 menos que en 4ta. Comando algo alejado pero de tacto agradable y recorridos lógicos, transmite seguridad en la conexión de las marchas y sólo aparece un excesivo freno si apuramos la operación. Redondeando el rubro, una mecánica convencional, con prestaciones modestas pero confiable según su desempeño en otros modelos de la marca.

El diseño frontal del Vectra bicuerpo no se diferencia casi en nada respecto del sedán conocido el año pasado. Además, es la única vista distinta comparándolo con el Opel Astra europeo
¿Ciudad o ruta?
El andar en ciudad es suave, especialmente en esta versión con un perfil de neumático más lógico en relación al tipo de suspensiones blandas, que dicho sea de paso en ciertas ocasiones manifiestan cabeceos indeseados al acelerar y frenar.
Está pensado más para ciudad que para ruta y en el andar veloz no transmite firmeza. De hecho en línea recta manifiesta un constante balanceo hacia arriba y abajo. Alto grado confort pero la sensación de dominio del auto se ve seriamente opacada. No quiere decir que sea inseguro o que no doble bien, de hecho no tiene vicios, pero el rolido es acentuado.
Impecable en cambio la asistencia electrohidráulica de la dirección, muy suave en maniobras de estacionamiento y con progresivo endurecimiento de acuerdo a la velocidad, aunque algunos preferirían mayor firmeza en ruta.
CON UN CARÁCTER PARA NADA DEPORTIVO, DE GT SÓLO TIENE EL NOMBRE. ES EN REALIDAD UN FAMILIAR DE ANDAR SÓLIDO Y CONFORTABLE